Madrid, 27 de octubre de 2026 – Las calabazas de Halloween ya no son solo cosa de las películas de Hollywood: la tradición ha ido ganando fuerza en España y las ventas se han disparado. En apenas doce años, el volumen comercializado durante las tres primeras semanas de octubre se ha multiplicado casi por tres, pasando de 141.470 kilos en 2013 a 397.290 kilos en 2025, según datos de Mercamadrid.
Este crecimiento responde tanto al mayor consumo de calabaza durante estas fechas como a su uso como elemento decorativo. Pero lo que parece una tradición de película también esconde un problema real: cuando una calabaza cultivada para ser alimento acaba utilizándose únicamente como decoración, no solo se pierde comida, sino también los recursos empleados para producirla.
En España se producen alrededor de 174.000 toneladas de calabazas al año, cultivadas en unas 7.200 hectáreas según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación*. Aunque la mayor parte se destina al consumo alimentario, el mercado de las calabazas ornamentales también ha ganado peso, con algunas empresas que han incrementado su producción y han llegado a comercializar más de 700.000 unidades en una sola campaña.
Con motivo de Halloween, Too Good To Go comparte algunas ideas para aprovechar las calabazas después de la celebración, así como recomendaciones para evitar que los dulces y otros alimentos asociados a estas fechas terminan desperdiciándose cuando todavía están en perfecto estado.
¿CUÁNTA AGUA HAY DETRÁS DE ESTE ALIMENTO?
Cuando una calabaza acaba en la basura sin haberse comido, no solo se pierde el alimento: también todos los recursos que se han utilizado para producirlo. Entre ellos, el agua.
Según estimaciones globales de la Water Footprint Network, un kilo de calabaza tiene una huella hídrica media de unos 336 litros. Si tenemos en cuenta que una calabaza pesa de media unos 5 kilos, su producción requiere el equivalente a llenar aproximadamente 10 bañeras de agua.
Por eso, cuando una calabaza comestible se compra, se talla y después se tira sin haber aprovechado su pulpa, el desperdicio va mucho más allá del precio del alimento: también se pierden los recursos necesarios para llevarlo del campo a la mesa.
CONSEJOS PARA SACARLE EL MÁXIMO PARTIDO A CALABAZAS Y DULCES
Disfrutar de Halloween y aprovechar los alimentos no son cosas incompatibles. Desde la elección de la calabaza hasta qué hacer con los dulces que sobran, pequeños gestos pueden marcar la diferencia.
1) Si la calabaza es solo para decoración, elige una variedad no comestible siempre que sea posible La opción más sencilla es también la más directa. Si el objetivo es exclusivamente crear una linterna o decoración, cuando esté disponible, elige una calabaza ornamental que no esté destinada al consumo alimentario.
2) Si eliges una calabaza comestible, aquí tienes algunas recetas para aprovecharla al máximo - Usa la pulpa para sopas, risottos, pasta, tartas, muffins, albóndigas o salsas.
- En cuanto a las semillas, una vez limpias y secas, se pueden tostar y disfrutar como snack o en tortillas, o usarlas como topping crujiente para ensaladas, sopas y otros platos.
- Si tienes demasiada cantidad, no dejes la calabaza fuera y guárdala dentro. También se puede congelar los trozos para disfrutar después de las recetas indicadas arriba u otras recetas.
3) Revisa los dulces que te quedan en casa antes de comprar nuevos y revisa su fecha de consumo.
La mayoría o la totalidad de los dulces llevan una etiqueta de "consumo preferente". Esto significa que si la fecha ha pasado, no es necesario tirarlos. Los dulces como caramelos, chocolates y otra confitería suelen llevar una fecha de consumo preferente, que indica cuánto tiempo se espera que el producto mantenga su calidad. Si el envase está intacto y el producto se ha conservado correctamente, aún puede ser bueno para comer después de esta fecha. Antes de tirarlo, comprueba el texto de la etiqueta y evalúa el aspecto, el olor y la textura del producto.
4) Salva dulces tradicionales de estas fechas y ayuda a evitar el desperdicio
En aplicaciones como Too good To Go puedes salvar por muy poco dinero packs sorpresa con dulces y pasteles típicos de estas fechas como buñuelos, huesos de santo, panellets, entre otros que no han sido vendidos durante la jornada. De esta forma podrás ahorrar y además contribuir a que no se desperdicien evitando también su impacto medioambiental.
“El verdadero miedo este año no debería ser una calabaza sonriendo desde la ventana, sino ver que comida que aún podría comerse acaba en la basura. Con unas pocas acciones sencillas, podemos seguir disfrutando de toda la magia de Halloween dando a las calabazas, los dulces y todo lo que está en riesgo de desperdiciar una segunda oportunidad”, comenta Marie Lindström, Directora General de Too Good To Go España.
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